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La Velocidad de las Bicicletas...
Escrito por Alejandra Gutiérrez   
Miércoles, 24 de Junio de 2009 08:11

La Velocidad de las bicicletas y otros ensayos de cultura cotidiana.

LA DESOQUEDAD


Resúmen:
“Desoquedad” es el miedo a los huecos, característico de la cultura occidental.
Las primeras tentativas históricas contra la oquedad consistieron en poner murallas a las ciudades para no ver el vacío de afuera, y adentro levantar muros para sólo descubrir que con cada pared aparecía otro cuarto. Los espacios libres son como ausencias dolorosas.

No es que uno tenga cosas y las ponga en algún lugar, sino que uno tiene lugares y les pone alguna cosa. Los objetos se denominan “adornos” son lo que mejor se utiliza para recubrir espacios; se reconoce que son adornos porque nunca nadie se ha detenido a verlos y, por ende, no importa de qué se traten. La función actual de los objetos es tapar oquedades, aunque parezca que sirven para algo. Los objetos de la desoquedad se llaman “inutensilios”. Los lugares desocupados son como faltas cometidas.

Los huecos que van quedando son cada vez más pequeños, como si la cultura se aproximara al ideal de que no quede hueco alguno, al sueño del mundo completo: es la saturación. La saturación de objetos produce un hueco en el alma.

Debiera ser extraño, pero se entiende que en esta cultura superrepleta de cosas, hiperretacada de objetos, la gente diga que siente un vacío por el rumbo del corazón, un hastío, un sentido, como si algo le faltara.
 

Palabras clave:
Desoquedad, huecos, oquedad, espacios, ausencia, cosas, objetos, adornos, inutensilios, saturación, hastío, sin sentido.

Reflexión:
Según el diccionario de la Real Academia Española, oquedad es “espacio que en un cuerpo sólido queda vacío, natural o artificialmente”. Fernández Christlieb habla de la “desoquedad” como el miedo a los huecos y el dolor que causan los espacios vacíos.  

En la sociedad contemporánea que vivimos presenciamos y vivimos a diario conductas como el consumismo, en donde una persona trata de igualar la felicidad comprando bienes o servicios de manera desmedida escudándose en la frase común “cuanto más consumo, más feliz soy”.

Vemos closets repletos de ropa aun con su etiqueta, montones de cajas con zapatos nuevos, cientos de canales contratados, tecnología que ni siquiera se sabe emplear.

Estamos saturados de actividades todo el día para no tener tiempo de estar con nosotros mismos, nos encontramos rodeados de libros y conversaciones carentes de sentido que existen solo para llenar el silencio con palabras; y de personas que comen insaciablemente como si la comida pudiera satisfacer su soledad.

A través de los objetos nos aferramos a recuerdos de hechos ó personas que no regresaran. Utilizamos los objetos como una oportunidad de trascender en el tiempo. Cargamos con las vitrinas y guardarropas de las abuelas, álbumes repletos de fotografías e historias que contar, cuadros heredados colgando de nuestras habitaciones que nos carecen de sentido pero debemos tenerlos como lo hicieron nuestros padres y  lo harán nuestros hijos.

Saturándonos de objetos siempre mantendremos ese hueco en el alma, la ausencia de ellos no borrará nuestros recuerdos ni nuestra esencia.

Bibliografía:
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=oquedad

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