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Siddhartha Gautama es el fundador del budismo, conocido en el lenguaje coloquial como Buda, aunque esta palabra se usa no sólo para él sino para toda persona que haya conseguido la iluminación. El término sánscrito buddha significa ‘despertar’ o ‘saber’. También es conocido como el SakyaMuni (‘el sabio del clan Sakya’). No se debe confundir con Hotei, el llamado “Buda sonriente”). Nació alrededor del año 563 adC en Kapilavastu (según otros, Lumbini), una aldea del Terai (en el actual Nepal), a los pies de los Himalayas, en el seno de una familia noble. Su padre, Shuddhodana Gotama, era el rey del clan Sakya. Su madre Maya Devi era una de las esposas de rey, y dice la leyenda que fue fecundada por un pequeño y bello elefante provisto de seis colmillos que le hirió delicadamente su regazo sin causarle dolor. Al nacer, el pequeño Siddharta habría aparecido ante su madre sobre un loto mientras una suave lluvia de pétalos caía sobre ambos, y dijo: "Triunfaré del nacimiento y de la muerte y venceré a todos los demonios que hostigan al hombre." Maya murió al poco de nacer Siddhartha y el pequeño fue educado por su tía Prajapati.
Su padre al temer que siguiera su camino divino en lugar de su camino como rey, le construyó una aldea en la que todo era perfecto, no existía el sufrimiento de ningún tipo, Siddhartha creció ahí hasta que un día escuchó una melodía extraña, era de una mujer que venía de otra ciudad, esto lo impactó tanto, al grado de querer salir a conocer el mundo. Su padre preparó el viaje de modo que en la ciudad que visitaría sólo vería gente joven, saludable y fuerte. Pero sus intentos fueron en vano, ya que entre la multitud Siddhartha pudo ver a unos ancianos proclamando por él, ahí fue su primer contacto con la vejez. Al descubrir que también él estaba sujeto a la vejez, la enfermedad y la muerte, Siddhartha abandonó su hogar, dejando atrás a su esposa y a su hijo, cuando tenía 30 años. Al salir vio a unas personas trabajando sobre la tierra, haciendo surcos para cultivar, él no podía comprender porque esta persona debía sufrir tanto para hacer ese trabajo, y justo en ese momento vio como un ave llegaba a tomar en su pico un gusano que había quedado expuesto en el surco que había hecho el hombre aquel. Esto fue lo que abrió su mente hacia un plan divino, en el que todo esta interconectado entre si, el sufrimiento es una realidad inevitable, pero no hay sentido del sufrimiento sin la compasión hacia otros seres. Así que se echó al mundo ataviado con los andrajos propios de un asceta, sin dinero ni bienes de ninguna clase. Al estar en este estado de meditación y sufrimiento escuchó a un músico que le decía a su discipulo: "Si aprietas demasiado la cuerda la romperás, si la sueltas demasiado no sonará". Aprendió tres cosas de suma importancia: primero, que la meditación y la concentración no conducían a la liberación total, sino que era preciso algo más; segundo, que debía encontrar el punto medio para alcanzar la verdadera iluminación; y tercero que, llegado cierto instante, ningún maestro era capaz de enseñar nada más. Siddhartha partió decidido a no seguir buscando fuentes externas de sabiduría, sino a encontrarlas dentro de sí mismo, en la fuente que manaba dentro de su corazón. Al final de su periplo Siddhartha caminó apesadumbrado hasta sentarse bajo la sombra de una higuera de la India, el árbol llamado bo o bodhi, considerado el árbol de la ciencia. Estando ahí se presentaron 5 mujeres hermosas, las cuales parecían inocentes aunque en realidad eran las hijas del Dios de la oscuridad, quien las envió para tentar a Siddhartha y alejarlo de su búsqueda. Pero Siddharta no cayó ante tal tentación ni la repudió, ya que el repudio es una forma de pasión. Después el señor de la oscuridad enfureció y envío a sus tropas del mal a atacarlo, cuando las tropas dispararon sus flechas con fuego Siddharta las convirtió en pétalos de Lotto. Así que sólo restaba una última prueba, su propio ego. El señor de la oscuridad se le presentó como él mismo, alabando su logro y tratando de desviarlo por medio del ego, pero Siddhartha comprendía que él era más grande que su propio ego. La culminación de sus meditaciones llegó cuando tomó conciencia de que ya se había liberado definitivamente de toda pasión, hasta el punto de que ni siquiera pesaba sobre él la ilusión del yo: su verdadero ser estaba más allá de las dualidades dolor-placer, espacio-tiempo, vida-muerte. Comprendió que nunca más volvería a renacer, que había roto el eterno girar de la Rueda de la Vida. Esto era el nirvana. Siddhartha despertó de sus meditaciones convertido en Buda, "El Despierto", "El Iluminado". La iluminación se produjo en un lugar llamado Bodhgaya, en el estado indio del Bihar. El Buda siguió sentado bajo el árbol de bodhi durante cierto tiempo, disfrutando en soledad de la dicha de la liberación. Siddhartha Gautama murió alrededor del año 486 a.C., a los 80 años de edad. La causa fue una intoxicación alimenticia que le produjo vómitos, hemorragias y grandes dolores que, según los testimonios, soportó con gran entereza. Los cuales eran los preámbulos preparando el camino a su Ascención. Finalmente, se recostó en un bosquecillo de mangos en Kushinagara, a unos 175 kilómetros al noroeste de Patna. Allí, rodeado de sus discípulos, alcanzó la paz eterna de la extinción completa, el paranirvana, un estado al que sólo acceden los que han alcanzado el nirvana durante su existencia.
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